Voy a ser feliz, y no sé si voy a volver

domingo, 22 de febrero de 2015

Hay veranos que no deberían acabar nunca, inviernos que no deberían traer el frío. Existen personas que conoces y no podes olvidar porque son ellos los que te hacen olvidar todos los problemas. Los conocí con una sonrisa acuestas y sin saberlo me han reconstruido, el salvavidas perfecto. Las mejores noches empiezan con canciones haciendo retumbar el lugar, cuando en realidad su risa es la única música que suena. Ojala pudiera meter los recuerdos en una caja y que no puedan salir nunca. Nosotros sabemos que soy un desastre, la peor en dar consejos, que agacho la cabeza cuando todo va mal, y ni de hablar de mis enojos y caprichos, sabemos lo fea que es mi risa y aún así hacen todo porque me ría. Ojala pudiera conseguir que nadie nos quite esa sonrisa. Que las frases de mi mamá resuenen cuando todo esté en ruinas. Que Rocio me hiciera reír siempre y muy despacio que es como se ríe ella. Ojala Melina sea farmacéutica y utilice siempre como remedio  sus abrazos. Que Daiana sostenga siempre su mundo en las cuerdas de una guitarra y pueda cantarnos siempre nuestra canción favorita. Que Yanina grabe cada momento con su risita de fondo. Que Luciana nos diseñe la ropa que llevaremos dentro de unos años y quedemos para ver cómo va todo. Ojala que Nahuel se tropiece con los pies, y nunca sea la vida lo que lo golpee. Que Carla siga siendo hermosa aunque los años pisen fuerte. Que Victoria nos haga entrar siempre en razón. Que Lola nos haga reír siempre fuerte y sus sombreros no le sirvan para esconder ese corazón tan grande que tiene. Que Marce sea siempre esa caja de sorpresa. Que mis hermanos nunca se hagan mayor porque esa inocencia que a veces tienen los hace hermosos... Es cierto, hay veranos que no deberían acabar nunca, pero si están ellos para mí tampoco llega el invierno

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