Hay veranos que no deberían acabar nunca, inviernos que no deberían
traer el frío. Existen personas que conoces y no podes olvidar porque son ellos
los que te hacen olvidar todos los problemas. Los conocí con una sonrisa
acuestas y sin saberlo me han reconstruido, el salvavidas perfecto. Las mejores
noches empiezan con canciones haciendo retumbar el lugar, cuando en realidad su
risa es la única música que suena. Ojala pudiera meter los recuerdos en una
caja y que no puedan salir nunca. Nosotros sabemos que soy un desastre, la peor
en dar consejos, que agacho la cabeza cuando todo va mal, y ni de hablar de mis
enojos y caprichos, sabemos lo fea que es mi risa y aún así hacen todo porque
me ría. Ojala pudiera conseguir que nadie nos quite esa sonrisa. Que las frases
de mi mamá
resuenen cuando todo
esté en ruinas. Que Rocio me hiciera reír siempre y muy despacio que es como se ríe ella. Ojala
Melina sea farmacéutica y
utilice siempre como remedio sus
abrazos. Que Daiana sostenga siempre su mundo en las cuerdas de una guitarra y pueda
cantarnos siempre nuestra canción favorita. Que Yanina grabe cada momento
con su risita de fondo. Que Luciana nos diseñe la ropa que llevaremos dentro de unos años y quedemos
para ver cómo va todo. Ojala que Nahuel se tropiece con los pies, y nunca sea la vida lo que lo golpee. Que
Carla siga siendo hermosa
aunque los años pisen fuerte. Que Victoria nos haga entrar siempre en razón. Que Lola nos haga reír
siempre fuerte y sus sombreros no le sirvan para esconder ese corazón tan
grande que tiene. Que Marce sea siempre esa caja de sorpresa. Que mis
hermanos nunca se hagan mayor porque esa inocencia que a veces tienen los
hace hermosos... Es
cierto, hay veranos que no deberían acabar nunca, pero si están ellos para mí
tampoco llega el invierno
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