Voy a ser feliz, y no sé si voy a volver

sábado, 3 de septiembre de 2016

Puedo sentir si algo va mal, puedo escuchar, puedo aceptar, puedo aguantar tantos dolores y reír cuando en verdad quiero llorar. Sé perdonar, reconstruir y equilibrar para seguir, sé despertar cada mañana como alguien que te ama, y correr, aunque no pueda caminar. Puedo iluminar cualquier lugar, puedo cantar hasta sanar, puedo amarte para después amarte más.. Pero hoy no me siento tan fuerte, pero hoy no me sé defender.
La tristeza es que te duelan partes del cuerpo que no te habían dolido nunca, es el tiempo lento, es no encontrarte, es extrañar, es el silencio que sucede entre una canción y otra de la música que pones para no escucharte.
La tristeza es insomnio, y es dormir mucho y mal para esconderte de la realidad, como si la realidad fuera a buscarte todo el tiempo, que todo el tiempo sale a decirte “Así son las cosas, no siempre se pueden cambiar”. La tristeza no confía en los tiempos mejores, ni le preocupan. Le gusta disfrazarse de enojo, de drogas, de sexo, de soledad. Le gusta disfrazarse, pero en el fondo siempre es triste. La tristeza no sabe qué hacer con ella misma, a vece no sé qué hacer yo con la tristeza.

Veni, tristeza, abrazame un rato que se nos pasa.  Lloremos un rato, que todas las lágrimas, si les das tiempo se hacen lágrimas de risa.

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