Voy a ser feliz, y no sé si voy a volver

sábado, 24 de septiembre de 2016

Sé que es difícil. A veces queres gritar y no podes, queres seguir, pero no sabes cómo, queres querer pero no debes. Sé que lo difícil no es mirarse al espejo, lo difícil es no compararte con otros reflejos, y que en esa belleza osada, esas piernas eternas, en esas mejillas rosas, vos no te veas. Si, lo sé, es difícil.
 Todos los días me cruzo a los chicos que iban a la escuela, los veo cómo se enfrentan a su primera barba los chicos, y las chicas a su primer periodo. Ojala volviéramos. A las mariposas, a las hormonas incontroladas y al amor puro, al amor idealizado, amor estrella, sol y cielo. A la rutina de colegio, al uniforme, a jugar a ser mayores sin tener ni idea a que alguien nos obligaría a serlo de verdad, y que justo entonces seria cuando escribiría esto queriendo volver atrás.
Volver a sentir que no soy un maldito animal, un animal que es capaz de decir que no ante una boca que se presenta como una cucharada de miel en una garganta dañada. Es difícil, lo sé.
Difícil seguir el ritmo sin escuchar la música, amar el sonido y tener que hacer oídos sordos a quien habla para dañar, a quien se duele tanto a sí mismo que necesita herir a los demás.

Hazme caso; sé feliz, sé tonto, misterioso, sé claro, sé luz, mantén tu oscuridad, cuida tus fantasmas, alimenta a los duendes, vive. Sé amor de verano, sé noche que se esfuma en la mañana, sé el amor de mi vida; y ven, y baila, baila y canta esa canción que me gusta tanto. Navégame, descúbreme, hazme brújula, reinvéntame, hazme adolescente, hazme el amor, hazme la vida complicada, hazme el respirar mas fácil, duéleme hasta el punto donde no te pueda olvidar, déjame huella, ilumíname el camino, sé aventura y viaje, sé mi vuelta a casa, conviérteme en fuego que no se extingue, en incendio de piel, en calor que arrasa y abraza en un enero, piensame impuro, méteme en líos, escribime como ley increvantable, tócame como si después te vayan a cortar las manos y hazme reír, juega conmigo sin que me duela, desvísteme y cuente hasta tres y date la vuelta. Búscame, búscame hasta encontrarme de nuevo, hasta que ayer sea hoy, y hoy sea mañana, y así toda la vida. Enrédate, téjete como sabana que se calienta con el roce de los pies fríos. Abrázame, abrázame y no te vayas. Escúchame, no me hagas caso. Abrázame y no te vayas.

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