Voy a ser feliz, y no sé si voy a volver

sábado, 28 de febrero de 2015

Para mí, Dios es mi vieja

Espero que me hayas disfrutado mamá, que hayas disfrutado mi infancia. Crezco rápido, más rápido de lo que crees aunque no te des cuenta. Hace tiempo no me levanto en medio de la noche llorando porque quiero estar al lado tuyo, o simplemente para que vos o papá me den un abrazo, un abrazo de esos que se llevan mis miedos. De chiquita a veces cuando paseábamos juntos, mis pies se cansaban de andar y te pedía que me cargues y me cargabas aunque vos también estabas cansada, pero espero que lo hayas disfrutado como yo, ya estoy creciendo y puedo caminar sola, y seguir aunque esté cansada, aunque no me des uno de tus abrazos. Otras veces me quedaba dormida en tu hombro, creo que era uno de los momentos que estábamos más conectadas; admito que muchas veces me hacia la dormía sólo para que me cargaras, que lindo era dormir entre tus brazos. Estoy creciendo cada vez más, aunque no lo veas, aunque yo no quiera. Hace años no ves ni limpias mi cara sucia de helado o lo que fuese que comía, esa que te hacía tanta gracia. Ya no lloro cuando no me dan lo que quiero, ya no me enojo cuando me hacen madrugar, ya no, pero gracias por esa paciencia que sólo vos supiste tener conmigo. Estoy aprendiendo a tener mi propio carácter. Me estas dando las herramientas, me estas guiando, acompañando, pero no me grites ni me corras la cara cuando me equivoque. Me enseñaste que de los errores se aprende. Sabía que tus besos mágicos curaban todo, pero no puedo ser siempre una nena. Es tiempo de ser una mujer pero te aseguro mamá, que aunque crezca te seguiré queriendo con el mismo corazón y siempre, aunque no te lo pida, necesitare de tus abrazos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario