“Ojalá ahora que ya no puedes verme, sea cuando más guapa me
imagines. Ojalá me imagines. Ojalá me busques en otras bocas; que busques y busques y me
encuentres en todas. Ojalá te despiertes acompañado y te des cuenta de que en
realidad no era yo, que no puedes encontrar a alguien
que has empujado al olvido. Sé que serás un caballero y puede que hasta las despidas con un
beso, y justo en ese, en ese beso es
en el que quiero que seas consciente de lo amarga que sabe una despedida cuando
no se dice adiós, pero se siente. Quiero que me eches de menos con resaca,
resaca del alcohol que bebieras, y del que te echaras en las heridas para
sentirme de alguna manera. Ojalá sientas despedirte de mí en cada uno de esos
besos de despedida. Ojalá me alcance el tiempo y logre olvidarte antes de que
lleguen a hacerme la autopsia y se den cuenta de que envejecí con el corazón
hecho trizas. Porque ya sabemos eso de que el tiempo lo cura todo. Y sí; el
tiempo cura, pero sólo si somos capaces de poner espacio.”
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