“El
inventor del beso se propuso conocer, más allá del universo, un sentimiento que
se pueda ver. Un sólo gesto que paralice sentidos y consiga que los limites se
queden dormidos. Estimulando el corazón y erizando cada bello, contactando con
la zona más profunda de un sueño sincero. La vista sobra, el oído sobra y el
tacto lo da todo para construir la mayor de sus obras. Nadie dijo que el
corazón no podía tener orgasmos. Está pasando, el odio se ha callado y el amor ha tomado contacto. Ya no quiero separarme de tus labios nunca más, amando
cada pedacito de tu piel. Soñare con el beso de siempre aquel que inventamos buscándonos
en él, como niños perdidos en un laberinto de caramelos, como cuatro sentidos
que dejan al tacto pasar primero. ¿Lo has sentido? ¿El planeta se ha parado y
has tomado contacto con lo aprendido? ¿Has querido alguna vez tanto a alguien,
de tal forma que entre vosotros ni la muerte ni nadie? Seremos uno, nos dijo el
beso. El inventor no supo lo que inventó hasta que lo probó. Hasta Neptuno llegaré
con eso, si la textura de tus labios son el combustible de un reactor de fusión,
más allá del cosmos. Somos el eco infinito de los latidos de un corazón. Míranos,
en este cuento seremos invencibles.”
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