Creímos
estar en línea, pero esa línea no estaba recta, nos caíamos minuto a minuto hacia
algún lado. No podíamos siquiera sostener todo aquello que habíamos hablado,
que habíamos pactado. Yo te quería sin querer quererte, el tiempo me pasaba sin
querer pasarme, los sueños seguían siendo sueños.
Nos
descubrimos sin encajar. Nos descubrimos en distintas líneas temporales. Éramos un hueco en el medio de la nada... un todo un
tanto mentiroso. Cada vez que empezábamos la cuenta regresiva hacia el fin la
perdíamos y volvíamos a contar y así... durante años.
No
queríamos dejarnos y a la vez no había nada que quisiéramos más. No podíamos
determinar nada, absolutamente nada... nunca quedábamos parados sobre la misma
calle. Aunque sin quererlo nos seguíamos queriendo, necesitábamos algo que nos
hundiera al suelo o que nos sacara a flote o que nos terminara de romper los
huesos.
Nos
hacíamos daño y no nos dábamos por vencidos, aunque lo necesitábamos.
Un
día se cansó, nos cansamos. Lo vi venir. No quería, por Dios que no quería. Pero
algo me pedía correr, saltar. Pude verme lagrimeando la vida y elegí cerrar el
interrogante, elegí responderme la pregunta… Si me nublas, yo te nublo. Si te
doy sol ya no espero que me ilumines y como ya no espero ni quiero, me tiro al
vacío... con miedo, con vicio, con poquitos sueños y con un lindo precipicio.
Me tiré dejándote arriba, me tiré y en el camino sólo me llevé una sonrisa. No
fue fácil despegarme de vos, a veces pienso que amputé de mí tu corazón. Dolió
tanto que terminé sanando y para sanar hay que bancarse la infección, hay que
bancarse los bichos. Salté de vos, salté del gris, salté de tu amor...
Es
verdad, sigo sentada al lado tuyo... pero me fui hace tiempo, me extrañas
porque me fui hace tiempo. Hace mucho ya no estoy, aprendí a cuidar el perdón.
Quien se sienta al lado tuyo es mi amor, que se queda siempre con vos... ese
siempre te elige a vos. Por mi parte yo elegí otro camino en el cual no importa
apurarme, tampoco importa la espera y no importa la presencia sino más bien el
evitar este tipo de ausencias; porque sería más hermosa la distancia como interferencia que una cercanía tan toxica que se congela de
mirarla.
Estoy
sentada al lado tuyo pero ya me fui; hace tiempo me fui mientras mirabas al
techo, me iba un poco más cada vez que una de tus palabras me lastimaban, me
fui mientras me decías que me amabas en vano.
No
hay desperdicio en cuanto a todo lo que te amé... hay desperdicio cuando uno
insiste en quedarse en lugares en dónde los besos no cruzan todos los límites,
en dónde si uno no estuviese nadie podría notar la diferencia, en dónde el amor
está desabrido, en dónde lo que tanto te gustó en algún momento quedó por
completo en el olvido. Resistirme a esto sería equivalente a una tortura, lo
nuestro ya no existe y lo digo fuerte para no dudarlo.
Sigo
acá, pero me fui. Algo se rehúsa y esa es la lucha. Me cuesta horrores
completar éste fin y a la vez me reconforta, si no es fácil, entonces fue amor.
Sé que la parte que se queda con vos, es la parte más importante y hablo en
pasado simplemente para poder creerme que te estoy dejando. Yo fabrico mis
cuentos; yo me creo sus finales y vos vas a venir en algún momento, quizá, a
destruir todo lo que yo ya creía quebrado.
Esta
es una despedida en la cual no te prohíbo volver, tan sólo te prohíbo mentir ya
que todo lo que decís me lo creo y te lo crees. Si venís decime la verdad...
total ya no existe nada que pueda lastimarme más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario