Se me engancharon los trapos en tu sonrisa filosa.
Disfrazado de cordero te me metiste por las venas, pero tu mal se huele, se
siente... palpita. No queremos lo mismo y me importa un cuerno, nunca me
derretí por jugar con fuego, aunque sí por escupir fuego se me quemó la garganta.
Me encanta verte quieto, muerto de miedo esperando a que algún día me enamore
de vos. Pensando qué tan absurdo sería que eso no pase. Me querés ver
estrellada sobre mis rodillas, pidiéndote más y más cariño.
Amor, yo crecí entre los hielos más fríos, yo puedo
si quiero... congelar al viento. Esta noche estoy acá por decisión propia,
porque me encanta verte esa cara de eterna coraza. No estoy atrapada, puedo
dormir sin vos, puedo vivir sin vos y morir sin siquiera recordar tu piel antes
de cerrar los ojos. Te metiste quizá, con la piba equivocada. Te morís por que
te ame, te cagás de miedo pero te morís por que te ame. Seguramente tu madre
algún día te dijo que eras tan lindo, que las chicas no dudarían en
enamorarse... A mí mi vieja me dijo que cantaba bien, lamento decirte que Papá
Noel no existe.
Me encanta jugar con vos a que te dejo jugar
conmigo, todo es más divertido. Veo en tu cara una mueca que disfruta romperme
el corazón en mil pedazos como a una quinceañera enamoradiza. Insisto, te
metiste con la piba equivocada y tan equivocada, tan errada, tan distinta...
que probablemente sea la única, que te rompa en mil esa coraza, y en un abrir y
cerrar, nos estemos amando como nunca antes nos permitimos amar a nadie más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario